Cada vez se hace más común el término “De-Risking” en el ambiente bancario. Bajo esta práctica, la banca internacional principalmente radicada en Estados Unidos y algunos países de Europa, extreman sus políticas y decisiones internas, obligando a entidades bancarias con operaciones internacionales y de corresponsalía a no prestar sus servicios a bancos no filiales o de menor escala.

El “De-Risking” se encuentra mayormente asociado a prevenir el riesgo de lavado de activos y financiamiento del terrorismo, llevando a las instituciones financieras a abandonar o reducir significativamente líneas de negocio con el fin de evitar este riesgo, y como respuesta a las presiones que tienen los reguladores sobre el sector bancario. Los bancos que acuden “De-Risking”, pretenden eliminar por completo el riesgo, cortando las relaciones comerciales con clientes de países o sectores considerados de alto riesgo.

Aunque por muchos es considerada una reacción estereotipada y discriminatoria contra clientes y la banca internacional, el “De-Risking” es una realidad a la que se ve enfrentada la banca latinoamericana y con alto impacto en las relaciones de corresponsalía de la región, siendo el Caribe el área donde se estima existe un mayor impacto.

Esta estrategia emprendida por algún sector de la banca, podría de alguna forma afectar el sistema de pagos internacionales, en la medida que los flujos transfronterizos se ven encarecidos y hasta restringidos. Las actividades bancarizadas que se verían mayormente afectadas son el envío o recepción de remesas, pagos internacionales por compra y venta de bienes y servicios, y toma de créditos o garantías de comercio exterior.

Pero no solo los servicios de corresponsalía bancaria se pueden ver afectados con el “De-Risking”, ya que los bancos de matriz extranjera que operan en la región también podrían sufrir las consecuencias, esto en la medida que las exigencias de la casa matriz, lleve al retiro de líneas de negocio o incremento de los costos ofrecidos, o hasta el retiro definitivo del país.

Una de las mayores críticas a la práctica del “De-Risking”, es que, al actuar en un ambiente derivado de las limitaciones impuestas por la banca predominante, no se está mitigando el riesgo sino eliminandolo, pero con ello se elimina igualmente el negocio responsable.

Incidentes como el de “Panamá Papers”, enrarecen el ambiente económico internacional, sin embargo, la estrategia para contrarrestar este tipo de casos relacionados con el lavado de activos no debe ser acudir a medidas como el “De-Risking”.

La Banca Latinoamericana debe hacer mayores esfuerzos para fortalecer el marco regulatorio de cada país, priorizando la aplicación de sistemas preventivos y con enfoques basados en la protección y mitigación de riesgos. En nuestro país esta necesidad se hace latente a partir de la vinculación de entidades bancarias nacionales a casos de corrupción en la contratación de las vías 4G.

Konfirma tiene en su portafolio el Servicio de Verificación de Riesgos, Lavado de Activos y Financiamiento al Terrorismo, (VR–LA/FT) ofreciendo tranquilidad, seguridad y acompañamiento constante, a personas jurídicas y naturales en la gestión de sus negocios.

Por medio de la integración de fuentes de información e incorporación de conocimiento humano especializado, es posible identificar, verificar y vigilar la existencia de situaciones jurídicas, riesgos reputacionales, de contagio, operacionales y legales que puedan significar un conflicto en la relación a los diversos grupos de interés del cliente, por lo que este servicio es una herramienta idónea para no exponerse.