La responsabilidad social empresarial, es un compromiso que adquieren las organizaciones con el medio que las rodea. Tiene su origen en compromisos éticos o legales que se asumen por el impacto que los negocios de las empresas generan en el mundo y, en ese sentido, se refleja en una serie de prácticas positivas que las organizaciones hacen en favor de la sociedad o el medio ambiente.

En la actualidad, las compañías ejercen un rol económico esencial, teniendo la oportunidad de hacer un gran aporte en la búsqueda de los valores perdidos y convertirse así en empresas responsables socialmente. Con la formulación de los Objetivos de Desarrollo Sostenible por la ONU, se incluye a diferentes actores sociales y económicos en la lucha por los temas más relevantes para el desarrollo a nivel mundial, a partir de lo cual se convocan movimientos sociales, gremios y partidos políticos. De este modo, se teje un entramado de organizaciones que trabajan por el logro de los mismos objetivos, siendo protagónico el liderazgo que los gremios pueden realizar para la generación de estrategias y alternativas concretas para alcanzarlos.

Es por esto, que el concepto de Responsabilidad Social Empresarial, se ha convertido en un factor clave para la competitividad de las empresas, pues ahora la productividad no sólo depende de sus ventajas técnicas, sino también son fundamentales la identificación de los empleados con su organización, la estabilidad social de la comunidad en que se desarrolla, el manejo ambiental, y el respeto de los derechos de sus empleados.

En los mercados internacionales, contar con la certificación como empresa socialmente responsable se ha tornado como un requisito para competir, pues es usual la exigencia que se cumplan y respeten determinados estándares en material social y ambiental. En este sentido la tendencia actual es que se expidan regulaciones sobre la materia y se emitan certificaciones en la misma, generando además que las compañías obtengan legitimidad y aceptación social en las comunidades.

La creciente tendencia de las personas por ocuparse de los problemas ambientales, hace que las entidades apliquen criterios de responsabilidad social corporativa, pues las acciones, operaciones y negocios de las compañías son cada vez más visibles en la era de la información y la globalización, determinando  los criterios de compra, de inversión y de consumo de las personas, los cuales pueden afectar las utilidades de las empresas.

Por esta razón, en la actualidad las empresas no deben limitarse a ser agentes de cambio en los ámbitos tecnológicos y organizacionales, ahora juegan un papel muy importante para mantenerse en el mercado, para la generación de empleo y riqueza, desempeñando además un rol como actores sociales y políticos, siendo protagonistas para la solución de los grandes problemas que afectan la sociedad.

Desde 1976, la responsabilidad social empresarial ha sido uno de los temas más importantes para las organizaciones multilaterales tales como la ONU, OIT, OEA y la OCDE, siendo un tema objeto de debate y de pronunciamientos respecto a las directrices que deben ser tenidas en cuenta para el establecimiento de normas, leyes y acuerdos que deben ser adoptados por los países miembros. Según la ONU es un elemento importante para fomentar la inclusión y erradicar la exclusión de los menos favorecidos.

Para ser considerados como socialmente responsables, se requiere tener un gran sentido de la ética y la transparencia tanto con los clientes internos como externos, esto implica cumplir con la calidad, especificaciones y características de los bienes y servicios ofrecidos, brindar una excelente atención a los clientes, cumplir con las obligaciones contractuales y compromisos adquiridos, cumplir las normas e ir más allá.

No se puede olvidar que el activo de más importante de las compañías es su recurso humano, esta categoría implica pagar salarios razonables, adoptar sistemas de promoción de los empleados y ayudarles a conciliar su vida laboral con la profesional.

Si bien adoptar medidas de responsabilidad social empresarial puede resultar costoso para las compañías, es una medida que puede generar buena reputación y constituirse en una estrategia para la consolidación de las compañías.