Una de las herramientas disponibles en el mercado para ayudar a combatir el soborno como una forma de corrupción; es el servicio de Gestión de Proveedores y Verificación de Riesgos ofrecido por Konfirma, este le permite a las MIPYMES contar con información segura, clara, oportuna y confiable, relacionada con sus grupos de interés; tales como proveedores, accionistas, empleados y/o clientes; de este modo podrán mitigar los riesgos asociados a su gestión.

Otra de las herramientas existentes es la cartilla titulada “Principios Empresariales para Contrarrestar el Soborno”, publicada en el año 2008 por la ONG Transparencia Internacional, como por parte de un esfuerzo por definir unas pautas para que las pequeñas y medianas empresas, no solamente tomen conciencia de los efectos del soborno, sino que además implementen medidas internas para prevenirlo.

Y es que el soborno en una forma de corrupción, que Transparencia Internacional la define como la “entrega o aceptación de dinero, regalos u otro tipo de ventajas como incentivo para hacer algo deshonesto, ilegal o que constituye una violación de la confianza en el transcurso de la actividad comercial”.

En el acontecer nacional, son frecuentes los actos de corrupción que permean el panorama político del país. Para combatir este flagelo, es necesario ir más allá de la simple divulgación de estos eventos, se requiere además de las investigaciones correspondientes, una participación activa de todos los sectores incluyendo a los medios informativos y los canales de comunicación, en el desarrollo de campañas educativas y la implementación de buenas prácticas para prevenir y contrarrestar los efectos negativos de la corrupción y el soborno.

La corrupción no es un fenómeno exclusivo del sector público, se ha evidenciado que, en temas relacionados con la contratación estatal, en la mayoría de los casos, los sobornos pretenden la obtención de un beneficio particular y provienen del sector privado. Es por esta razón, que dicho sector debe poner mayor atención y enfocar esfuerzos en educar al empresario en cuanto al desestimulo de las actuaciones que conllevan a la corrupción.

Informar acerca de las herramientas que existen a disposición de las entidades para formar en mejores prácticas a los empresarios y los directivos de éstas, es una tarea que no solo le corresponde al Estado, es una función que también compete a los gremios por hacer más transparente y ética la generación de negocios y el desarrollo del país.

No es un secreto que las pequeñas y medianas empresas dirigen gran parte de los negocios en todo el mundo, y en particular en las economías denominadas emergentes. En Colombia, según datos estadísticos del DANE para el 2016, las Mipymes generan alrededor de 67% del empleo y aportan el 28% del Producto Interno Bruto (PIB), y según el Registro Único Empresarial y Social (RUES), en el país el 94,7% de las empresas registradas son microempresas y el 4,9% pequeñas y medianas.

Es por esto que, combatir el soborno es una buena práctica comercial, que puede ayudar a forjar una buena reputación, en especial de cara a los clientes, mejorar el posicionamiento y también puede reducir la exposición a riesgos que pueden tener graves consecuencias para el caso de las PYMES dado su tamaño y capacidad para mitigarlos.

Construyendo una cultura antisoborno fuerte, las empresas podrán desafiar y resistir con éxito su exposición al riesgo. Motivo por el cual, conocer e informar acerca de herramientas creadas por entidades nacionales e internacionales como las que ofrece Konfirma para combatir la corrupción, tanto en el sector público como en el privado; es una estrategia valiosa para lograr su permanencia en el tiempo y permitir que continúen aportando al desarrollo del país.