Es posible definir a las ciudades, como áreas geográficas o territorios densamente poblados, cuya economía se basa de manera especial en actividades industriales y de servicios, cuyo entorno natural ha sido evidentemente transformado por la mano del hombre.

Con las últimas tendencias de desarrollo y los avances cada vez más crecientes en la tecnología, se han presentado cambios en la forma en que las ciudades ven y se relacionan con el mundo. En este sentido han cobrado relevancia las denominadas Smart Cities o Ciudades Inteligentes, como resultado de la innegable necesidad de enrutar el curso de las ciudades hacia la Sostenibilidad.

Tras la aprobación de los Objetivos de Desarrollo Sostenible-ODS por los dirigentes mundiales en septiembre de 2015, en una cumbre histórica de la Organización de las Naciones Unidas, los países se comprometieron a intensificar sus esfuerzos para poner fin a la pobreza en todas sus formas, reducir la desigualdad y luchar contra el cambio climático. En el marco de esta nueva agenda mundial, se renovó el compromiso con el desarrollo urbano sostenible como una fuente de prosperidad para todos, lo cual se ratificó en la Tercera Conferencia de Naciones Unidas para la Vivienda y el Desarrollo Urbano Sostenible, Habitat III celebrada en Quito, Ecuador en octubre de 2016.

Entre las medidas que se pueden adoptar en el camino hacia la sostenibilidad,
se encuentra la utilización de paneles fotovoltaicos (paneles solares) aplicados a diversos tipos de infraestructuras como hoteles y viviendas, pasando por semáforos y señales de tránsito, el uso de medios de transporte y vehículos eléctricos, molinos eólicos en farolas, la promoción y desarrollo del uso de bicicletas, entre otras. En este sentido, también se evidencia el interés de las ciudades por el desarrollo de innovación y tecnología aplicados a infraestructura con el fin de reducir el consumo energético y las emisiones de CO2, entre otras acciones.

Como puede observarse, las Smart Cities cuentan con gran variedad de técnicas y estrategias, que les permiten ser más eficientes y sostenibles, por tal motivo a la hora de definir el nivel de sostenibilidad de una ciudad, se miden 10 categorías a saber: proyección internacional, planificación urbana, gobernanza, tecnología, medioambiente, economía, cohesión social, movilidad, capital humano y gestión pública.

El uso de estos parámetros, muestra los diferentes aspectos en los que debe trabajar una ciudad inteligente, los cuales implican grandes retos tanto para la administración pública como para la sociedad civil. En algunos casos, es el trabajo conjunto e incluyente entre estos sectores el que demostrará que el camino a la sostenibilidad es posible.

Uno de los retos más importantes para las grandes ciudades a 2050, según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), es la toma de medidas decisivas frente al crecimiento económico y demográfico, que tendrán un impacto medioambiental y social sin precedentes, considerando que la mayor parte de la población se concentrará en las grandes ciudades. Lo anterior se debe, entre otros aspectos, a fenómenos como el desplazamiento ocasionado por el conflicto armado interno en el caso colombiano o las migraciones de los refugiados que llegan huyendo de las guerras, en el caso de países europeos. Por tal motivo se hace indefectible superar el desafío de los más de 2.000 millones de habitantes adicionales para 2050.
Si bien los Objetivos de Desarrollo Sostenible-ODS, no son jurídicamente obligatorios, se espera que los gobiernos los adopten como propios y establezcan marcos nacionales para el logro de los 17 objetivos. Por su parte la ONU en conjunto con los países que los aprobaron, realizarán seguimiento a los progresos y avances para el cumplimiento de los objetivos, por lo cual ser catalogado como una Ciudad Inteligente será tendencia mundial y una necesidad latente para responder adecuadamente a los nuevos retos sociales, ambientales y económicos.